La soluci—n al problema del hambre en çfrica est‡ en un
desarrollo respetuoso de la agricultura
En lo inmediato, hay que ayudar a los habitantes
del Sahel a salir de la crisis alimentaria que est‡n sufriendo, pero al mismo
tiempo debemos pensar ya en soluciones a largo plazo para resolver las causas
estructurales de un fen—meno recurrente en la regi—nÓ, dijo a la agencia
Misna Mohamed BŽavogui, director de la divisi—n para çfrica Occidental del Fondo
Internacional para el Desarrollo Agr’cola (IFAD) de la ONU. La entidad
trabaja en este campo a travŽs del apoyo a los bancos de cereales locales, que
ya existen en las aldeas de las regiones rurales de N’ger, y especialmente en
la zona de Maradi, 600 kil—metros al este de la capital Niamey, para Òdar de
comer a los campesinos que necesitan tener las fuerzas para ir a sembrar y
garantizar las pr—ximas cosechasÓ, explic— el funcionario guineano.
BŽavogui evalœa
positivamente los avances logrados en la lucha contra el hambre en el Sahel. ÒOriginalmente
el fen—meno afectaba a todos los pa’ses localizados en la estrecha franja de
tierra al sur del desierto del Sahara, mientras hoy en d’a se restringe a la
zona de Maradi y a pocos territorios de Chad y Mal’Ó, precisa BŽavogui.
Otro elemento positivo,
segœn el experto del IFAD que acaba de regresar de N’ger, es que Òpor primera
vez en tantos a–os las autoridades de Niamey, adem‡s de pedir ayuda para saciar
el hambre de la poblaci—n, son conscientes tambiŽn de que se trata de un
problema estructural que debe ser combatido en la ra’z y resuelto de una vez
por todasÓ.
El IFAD, en colaboraci—n
con otras agencias de la ONU y entes humanitarios que luchan contra el hambre,
ya mira m‡s all‡ de la emergencia para poner las bases de una agricultura
sostenible e incluyente. ÒHay que introducir instalaciones de riego, construir
infraestructuras, distribuir semillas mejores, fertilizantes y todos los
instrumentos necesarios, adem‡s de capacitar a los habitantes para darles
mayores conocimientos tŽcnicosÓ, continœa el funcionario, y eso significa Òvoluntad
pol’tica, inversiones en el sector de la investigaci—n y acuerdos de cooperaci—n
que sean realmente respetuosos con las comunidades rurales localesÓ.
En çfrica, que ya est‡ teniendo la
mayor tasa de crecimiento de la producci—n agr’cola del mundo, s—lo el 4 por
ciento de las tierras irrigables son utilizadas para la agricultura. Adem‡s,
cada estaci—n se pierde el 40 por ciento de las cosechas a causa de las tŽcnicas
obsoletas de conservaci—n de los productos. ÒSon nœmeros que reflejan
tanto el potencial agr’cola del continente como los l’mites estructurales
actuales de un sector clave en la lucha contra el hambre y la desocupaci—n. çfrica
tiene todas los papeles en regla para convertirse ma–ana en el granero de la
humanidad", concluye BŽavogui.